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Personajes
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Francisco Sobaler Barrio
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Músico y rabelista. (Espinilla, 1923). Considerado uno de los mejores rabelistas de Campoo, cuenta con dos trabajos discográficos: Rabel y pandereta (junto a Pilar Ahumada) y el recopilatorio La música popular de las tierras de Cantabria, publicado en 1997. Ha recibido varios premios (entre ellos el ‘Flor de Nieve’, el 17 de enero de 1998) y ha ofrecido decenas de recitales por toda España –destacan sus actuaciones en el Pabellón de Cristal de Madrid, la Expo Sevilla-92 y Estudio Abierto de TVE–. También ha sido objeto de dos importantes homenajes, el 5 de agosto de 2000 por parte del Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso y el segundo el 27 de enero de 2002 en el transcurso del II Encuentro de Rabelistas, celebrado en la localidad de Olea. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria) |
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José de los Ríos y Lamadrid
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Religioso. (Abiada, 1802–1884). En 1857 fue preconizado obispo de Lugo y más tarde presidente de Gobernación del Arzobispado de Compostela. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria).
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Adolfo Federico Pérez Muñoz
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Religioso. (Soto de Campoo, 1864–Córdoba, 1945). Cursó los estudios sacerdotales en el Seminario de San Jerónimo de Burgos. Ordenado sacerdote en 1888, le llevó como secretario particular el obispo de León, Francisco Gómez-Salazar y Lucio-Villegas. Doctor en Teología y licenciado en Derecho Canónico, en León fue secretario de Cámara, canónigo Maestrescuela, profesor, etc. En 1909 fue elegido obispo de las Islas Canarias y en 1913 fue promovido a la diócesis de Badajoz. En 1920 fue trasladado a la diócesis de Córdoba, donde murió. Asimismo, fue senador en Cortes por Sevilla y asistente al Solio Pontificio. Estaba en posesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria). |
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Manuel Salces Gutiérrez
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Pintor. (Suano, 1861– Madrid, 1932). Durante un tiempo ejerció de labrador, cantero, carpintero... hasta que lo dejó todo por la pintura. Tras un breve paso por la Escuela de Artes y Oficios de Santander, regresó a Campoo. La naturaleza de la comarca de Campoo fueron su principal fuente de inspiración. Su obra es menos descriptiva que la de Casimiro Sainz (Matamorosa, 1853) y suele presentarse en obras de pequeño formato. En sus trabajos abundan los paisajes con niebla y destacan sus vistas de las formaciones rocosas del valle del Besaya. En 1897 fue premiado con ‘mención honorífica’ en la Exposición General de Bellas Artes y al año siguiente otra vez. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria). |
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